GOBIERNO DE CALIDAD/ La reconstrucción universitaria

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Por Jorge Manrique, Rector del Colegio Jurista y Director general de Gobierno de Calidad, Consultoría de políticas públicas.

La tecnología tiene una faceta transformadora que resulta perceptible en las aulas.
Imperativos como del aprendizaje ubicuo, la integración de los dispositivos móviles, la realidad virtual y los simuladores, ya representan tendencias vigentes que se fortalecerán más al paso de los días.

Las aplicaciones destinadas a la educación superior modifican radicalmente los Campus Virtuales a través de herramientas como el Business Intelligence, Big Data y Data Mining que permiten analizar el ascenso e impacto del aprendizaje en cada alumno y construir el desempeño particular de los estudiantes.

Esto no sólo maximiza el aprovechamiento, sino que representa una base sólida para cambiar metodologías y programas en aras de una mejor comprensión de conceptos. También reformula las clases tradicionales para tener un fuerte impacto pragmático en todas las asignaturas.

El Learning Analytics y el Aprendizaje Adaptativo se implementan ya en las aulas y generan nuevas oportunidades a las empresas de desarrollo de software. También se consideran cruciales para impulsar competencias esenciales como el pensamiento crítico.

La evolución tecnológica en la educación es vertiginosa:

El término Learning Management System (LMS) , que apareció en los años 90, incluye aplicaciones que permiten la administración, documentación, seguimiento y distribución de actividades de formación no presencial, como el aprendizaje electrónico o e‐ learning de un organismo o institución. Así genera un trabajo sincrónico entre los participantes.

Al aparecer la pandemia mundial del Covid-19, tales aplicaciones se generalizaron en las universidades y crearon campus virtuales para impartir conocimientos y fortalecer las relaciones con los alumnos.

El mercado de los LMS se desarrolló inicialmente con cinco aplicaciones concretas, entre ellas Moodle. Pero de manera simultánea Google, Apple y Microsoft crearon propuestas e-learning, algunas de las cuales vivieron una rápida implantación como Google Apps for Education.

La irrupción de la Web 2.0, que dio paso a los espacios personales de aprendizaje, no supuso el fin de los LMS, sino que se volvió más relevante debido a la interoperabilidad y el learning analytics.

Estas técnicas permiten gestionar datos relacionados con la actividad de los alumnos e introducen herramientas de Business Intelligence a las aulas. Así el profesor logra aprovechar tal información, llamada learning analytics.

El proceso, al mismo tiempo, incide en la interacción de las Herramientas de Aprendizaje (LTI), que conduce al IMS Global Learning Consortium a crear un estándar para conectar un LMS con herramientas externas, de una forma transparente al sistema de aprendizaje.

El Data Mining y el Big Data aparecen al amparo de estas técnicas, ya que permiten realizar modelos de análisis sobre el comportamiento de los alumnos y personalizar el aprendizaje.

Al margen de toda la tecnología que puede impulsar el aprendizaje, es factible que tales herramientas permitan mejorar planes y programas de estudio, fortalecer la alfabetización digital y propiciar que los profesionistas se involucren de más y mejores maneras con las Tecnologías de Información. Sin embargo, el rol de maestros y estudiantes debe ser mayor. Son ellos quienes representan el eje de la transformación educativa.

 

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