FILANTROPÍA/ Ayudas inusitadas

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Por Felipe Vega, Fundador y director general de CECANI Latinoamérica, divulgadora y capacitadora de asociaciones civiles y otras figuras no lucrativas.

A menudo medimos el impacto de la filantropía corporativa sólo con el número de beneficiarios de un programa en particular. Sin embargo, también puede ayudar a las empresas a reducir el riesgo empresarial, abrir nuevos mercados, involucrar a los empleados, construir la marca, reducir costos, avanzar en la tecnología y ofrecer rendimientos competitivos.

La filantropía corporativa, la empresa social, suele percibirse como la responsabilidad social corporativa (RSC) integral u holística, en los que las empresas buscan “hacer el bien al hacer todo bien” e involucrar en sus beneficios a todas las partes interesadas.

Sin embargo, defino la filantropía corporativa como una fase de descubrimiento en la inversión en un tema social. Animo a las empresas a ver las inversiones filantrópicas como incubadoras de ideas prometedoras y como un mecanismo orgánico para comprender las necesidades tanto de la comunidad como de las empresas.

Al igual que la investigación y el desarrollo, la filantropía permite a las empresas realizar inversiones bien pensadas en sectores en los que el perfil de rentabilidad suele ser más especulativo.

La filantropía también puede ayudar a las empresas en el frente del desarrollo de los empleados.

En las empresas integrantes de Fortune 500, el 59 por ciento aumentó su filantropía en los últimos cinco años También descubrimos que las contribuciones en especie crecieron considerablemente en los últimos años. Como porcentaje del total de donaciones corporativas, las contribuciones no monetarias crecieron en conjunto del 57 por ciento en 2007 al 69 por ciento en 2012.

Por último, la educación se convirtió en el principal receptor de las donaciones programáticas. La empresa típica en nuestra encuesta asignó el 29 por ciento de su presupuesto de donaciones a escuelas K-12 e instituciones de educación superior.

En total, las empresas miembros de las Campañas para Eliminar la Pobreza Infantil (CECP) donaron más de 14 mil millones a causas benéficas el año pasado. Esto porque las empresas entienden que la filantropía es parte de una estrategia más amplia de recuperación económica, tanto para ellas como para las comunidades en las que invierten.

Por supuesto, la filantropía no es la única estrategia para que las empresas desempeñen un papel significativo en la ciudadanía corporativa. Los líderes empresariales deben utilizar todas las herramientas de su cartera de RSE para ayudar a crear valor económico que pueda ayudar a abordar los problemas sociales relevantes.

La filantropía, finalmente, es una excelente manera de aprender sobre las comunidades y sus necesidades. También para probar nuevas estrategias comerciales. La clave es aportar una buena visión empresarial y disciplina al proceso.

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